Cerca de 70 personas participaron en retiro sobre la Divina Misericordia
Entre el 2 y el 4 de octubre, cerca de 70 personas de la Casa de la Misericordia participaron en un retiro espiritual dirigido por el padre Sebastián Vial, realizado en Casa Alvernia. La instancia estuvo dedicada a profundizar en la misericordia de Dios y a reflexionar sobre cómo llevar este amor a las distintas dimensiones de nuestra vida.








A lo largo de estos días, los participantes vivieron momentos de oración, reflexión y encuentro, que les permitieron detenerse en su camino de fe y renovar su relación con Jesús Misericordioso. A través de las distintas instancias del retiro, se buscó profundizar en el significado de la misericordia, comprendiendo que esta no consiste únicamente en recibir el amor y el perdón de Dios, sino también en aprender a compartirlos con quienes nos rodean.
Uno de los aspectos centrales fue reconocer cómo la misericordia puede hacerse presente en las acciones más sencillas de cada día: escuchar con atención, comprender al otro, ofrecer el perdón, acompañar a quien atraviesa dificultades y servir con generosidad. De esta manera, los participantes fueron invitados a mirar sus propias vidas y descubrir nuevas formas de vivir y transmitir el amor de Dios en sus familias, comunidades y espacios cotidianos.
El retiro también fue una oportunidad para fortalecer los lazos comunitarios y recordar que la devoción a la Divina Misericordia va más allá de las prácticas de oración. Se trata de una invitación a transformar el corazón y permitir que el encuentro con Jesús se refleje en la manera en que nos relacionamos con los demás, especialmente con quienes más necesitan de nuestra cercanía y comprensión.
La experiencia permitió renovar el compromiso de quienes forman parte de la Casa de la Misericordia de ser testigos del amor misericordioso de Jesús, llevando su mensaje a la vida diaria mediante gestos concretos de caridad, servicio y fraternidad.
Como comunidad, continuamos caminando bajo el llamado de la Divina Misericordia, recordando que cada día es una nueva oportunidad para acoger el amor de Dios y compartirlo con los demás.
Jesús, en Ti confío.

