Se abre la licitación para la restauración de la Basílica del Salvador










Un proyecto público-privado busca recuperar este monumento nacional cerrado desde 2004, combinando innovación técnica, memoria histórica y espacios comunitarios.
La recuperación de la Basílica del Salvador, uno de los monumentos religiosos y patrimoniales más importantes del país, da un paso decisivo con la publicación de la licitación para su primera etapa de restauración en el Diario Oficial del pasado 10 de octubre. El templo, cerrado desde 2004 por severos daños estructurales, comenzará así un proceso que busca devolverle su esplendor original y su rol espiritual en la vida de la ciudad.
El proyecto, impulsado en conjunto por la Fundación Basílica del Salvador y el Ministerio de Obras Públicas (MOP), representa una alianza público-privada inédita en materia patrimonial. La intervención contempla la instalación de aisladores sísmicos, una tecnología nunca antes aplicada a un edificio patrimonial en Chile, lo que permitirá reforzar la estructura sin alterar su diseño del siglo XIX. Además, incluirá la construcción de una cripta y un columbario, junto con una explanada pública y áreas verdes para la comunidad en calle Agustinas.
“Un país que no guarda su patrimonio es un país que no tiene raíz. Restaurar la Basílica es preservar nuestra historia y recordar quiénes somos como comunidad”, Padre Sebastián Vial.
Para el Director de la Fundación y encargado del Santuario, el padre Sebastián Vial, la noticia representa mucho más que un avance técnico: “Desde el inicio confiamos en que Cristo podía levantar lo que humanamente era imposible. Este templo es un signo vivo de lo que Dios puede hacer en un corazón herido: reconstruirlo y devolverle su belleza original. La Basílica será un hospital espiritual en medio de la ciudad”.
El valor de este proyecto va más allá del patrimonio arquitectónico. En torno al templo funcionan las Casas de la Misericordia, espacios de acogida y acompañamiento para personas en situación de vulnerabilidad. “Aquí buscamos reconstruir no solo muros, sino también vidas. Es el corazón misericordioso de Jesús latiendo en medio del dolor urbano”, agregó el sacerdote.
La Gerente General Bernardita Soto destacó que la restauración es un esfuerzo público-privado coordinado con el Ministerio de Obras Públicas y que ha contado con apoyo transversal de diversos gobiernos. “Se trata de un proyecto técnico y serio que busca devolver al edificio su funcionalidad, al tiempo que aporta al barrio y a la ciudad”, señaló.
La etapa de obras estructurales licitada contempla un plazo estimado de 2 años y medio. Tras su conclusión, se considera una fase artística de restauración de pinturas y terminaciones, que se ejecutará gradualmente.
Casas de la Misericordia: acogida y acompañamiento
Junto a la Basílica funcionan las Casas de la Misericordia, espacios de acogida, oración y trabajo comunitario que acompañan a personas en situación de vulnerabilidad, con historias de sufrimiento o rupturas familiares. Estas casas, restauradas por voluntarios y sostenidas por la vida de oración, buscan ser un signo concreto de reconstrucción integral: mientras se rehabilita el templo, también se acompañan procesos personales de sanación y reinserción. La capilla de adoración permanente, eje de la vida espiritual del santuario, alimenta este servicio cotidiano de escucha y cercanía.
Historia, arquitectura y patrimonio
La Basílica del Salvador se ubica en la intersección de Huérfanos con Almirante Barroso, en el histórico Barrio Brasil de Santiago. Su estilo neogótico la convierte en uno de los templos más emblemáticos de la ciudad, con una nave central para 5 mil personas y dos capillas adicionales para 100 a 200 fieles.
El proyecto original, diseñado por el arquitecto alemán Teodoro Burchard y continuado por Josué Smith Solar, no consideró la realidad sísmica de Chile. Esto generó daños estructurales desde sus primeros años, los cuales se agravaron con sucesivos terremotos hasta obligar a su cierre definitivo en 2004.
Declarada Monumento Nacional en 1977 y elevada a Basílica menor en 1937, la iglesia combina valor histórico, patrimonial, espiritual y urbanístico. La restauración incluye soluciones de ingeniería avanzadas, un columbario y una cripta bajo el altar mayor, así como capillas de adoración y espacios pastorales abiertos a la comunidad. Además, la recuperación del templo contribuirá a revitalizar el Barrio Brasil, fortaleciendo el sentido de comunidad y preservando un hito arquitectónico que define la identidad urbana de la zona.
